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El Inventor

La historia real de cómo se inventó la
Mosquitera Plisada original

Principios de 1980 - Un comienzo muy exitoso


Durante la década de 1980, Sergio Marcantoni era un empleado del gobierno italiano y trabajaba en el Centro Experimental Metalúrgico. Era un ambiente agradable, ya que su trabajo estaba asociado a la investigación y, al mismo tiempo, recibía un salario y beneficios, por lo que no tenía nada de qué preocuparse. Sergio, a la edad de 35, ya tenía un hijo, Paolo, y su esposa estaba embarazada de su segundo hijo, Marco. Pero él no estaba satisfecho con su trabajo.

La valiente decisión que lo cambió todo


Esto es lo que Sergio me dijo:
«En 1983, decidí renunciar. Recuerdo el día en que fui a entregar mi aviso de renuncia. No dejaba de preguntarme a mí mismo:
– ¿Por qué estoy haciendo esto? – ¿Por qué estoy haciendo esto? Durante los 11 años que pasé en el Centro Experimental Metalúrgico, todos me habían tratado muy bien. Había viajado en avión, había estado en hoteles fantásticos y comido en excelentes restaurantes; además, el ambiente de trabajo era alentador. A pesar de todo esto, di un paso al vacío e inmediatamente invertí la totalidad de mi indemnización por renuncia en una nueva aventura. Mi propia empresa.
“La mia azienda”»

Los años 90 - Las cosas parecían ir realmente bien


Sergio tenía una pequeña empresa que vendía accesorios de cortinas de interior.
Las cosas parecían ir bien. Sus clientes estaban en Roma y alrededores y en unos pocos años ahorró suficiente dinero, el cual decidió invertir en su totalidad en su primer invento: argollas de cortina. En realidad, las argollas de cortina ya existían, pero Sergio había concebido un nuevo tipo.

En el año 2000, las imitaciones chinas aparecieron en el mercado, no eran de buena calidad pero eran baratas.


Los problemas comenzaron años más tarde, una vez que la patente expiró y los productores orientales comenzaron a copiar la idea y las ventas cayeron de forma drástica.
«Siempre invertí la mayoría de mis recursos en la empresa», afirma Sergio Marcantoni. «Recuerdo lo preocupado que estaba cuando comenzaron a imitar nuestro producto y las ventas cayeron. No podía comer, no le hablaba a mi familia, en el trabajo intentaba animar las cosas pero estaba ocultando la verdad.
Entonces decidí jugar mi última carta»
Su última carta era la mosquitera plisada que había desarrollado durante la década de 1990 pero que nunca había concluido. Esto sucedió después del año 2000 y necesitaba un milagro.

¿Las mosquiteras son las armas secretas de nuestro héroe?


Sergio ya vendía mosquiteras que se enrollaban; las había comprado a grandes fabricantes que ahora se habían convertido en sus competidores. La necesidad de crear un nuevo producto surgió de los problemas con estas mosquiteras. Esto es lo que él nos contó: «El mayor problema con las mosquiteras enrollables era, y todavía es, la energía que el mecanismo de muelles acumula cuando está abierto y que libera al cerrarse. ¡Son muy peligrosos!
Me di cuenta de que si creaba un sistema similar al de las persianas plisadas, podría hacer que las mosquiteras se detuvieran en cualquier punto, sin crear una trampa, como lo son las mosquiteras enrollables en la actualidad.
Al principio, pensé en hacerlas para que se pudieran abrir y cerrar como las persianas plisadas, con un mecanismo para que subieran y bajaran; pero el problema era asegurarse de que se pudiesen manejar fácilmente, y esto no era posible en todas las alturas. Entonces, decidí poner el foco en una apertura lateral, que se pudiera detener en cualquier punto, que no se reabriera y que fuera segura de utilizar para todos.
Recuerdo haber trabajado en el proyecto cada noche, sin parar, tras días agotadores de trabajo, y noches sin dormir pensando en mi última creación.
Entonces caí en la cuenta. Y entendí todo.
Me llevó 12 años concluir mi proyecto»

Había nacido la primera mosquitera plisada italiana


«En el año 2003, mi idea de a poco comenzó a tomar forma; recuerdo que invertí todo lo que tenía (como siempre) para crear los moldes plásticos para los accesorios, las matrices de aluminio y surtir el depósito con todo el material. Solamente me faltaba una cosa.

La red

Fui a una empresa italiana consolidada, acostumbrada a trabajar con poliéster plisado. Estuvimos en contacto durante un año y tras una serie de experimentos con los materiales, acordamos que el primer suministro se entregara en enero de 2004. Mientras tanto, había hecho el depósito de la patente y comencé a trabajar en la red de ventas y en invertir en publicidad y registré el nombre de mi nueva creación: Blockfly».

Aquí es cuando el villano intenta deshacerse de nuestro héroe


«A principios de enero de 2004, recibí una llamada del departamento de administración del proveedor, quien se suponía que nos iba a proveer la red plisada. ¡Lo único que faltaba! Ilusionado, pregunté por teléfono:
– ¡¿Y?! ¿Están listos para enviar la red?

Del otro lado de la línea, una fría voz solamente dijo:

– No, no le enviaremos nada porque no podemos plisar la red

– ¿Qué se supone que debo hacer ahora?

Estaba arruinado.

A R R U I N A D O


No tuve respuesta alguna; no les interesó lo desesperado de mi situación.
Este fue uno de los peores momentos de mi vida. Me quedé mirando mi escritorio con desesperación.
Hasta el día de hoy, me siento mal cuando pienso en ello.
Pensé en todo lo que había arriesgado hasta ese momento, y en el hecho de que 15 años antes había renunciado a un buen trabajo. Pensé en mi familia y en toda la gente de la empresa que confiaban y dependían de mí. Los peores pensamientos comenzaron a atormentarme».

El departamento de administración de esta empresa es el villano de esta historia.

Sergio todavía sufre cuando cuenta la historia, pero afortunadamente los emprendedores italianos siempre tienen una arma secreta.

Nuestro héroe se pone de pie nuevamente


Después de encontrar un proveedor de «emergencia» para la red plisada, esto es lo que Sergio hizo:

«Decidí comprar una máquina de plisar y descifrar cómo plisar la red en la propia empresa.

No quería ser más la víctima de terceras partes incompetentes.

En la actualidad, soy el único fabricante de mosquiteras que tiene máquinas de plisado en la propia empresa (5 máquinas). El resto de los fabricantes compra las redes plisadas ya listas. .

Este es el desafío más importante que he ganado. Nadie ha podido lograr los mismos resultados. Esto me ha permitido inventar un nuevo tipo de red plisada, que repele el agua y evita que el polvo se adhiera, que llamamos IdroScreen™».
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